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30/4/11
El fin de una era
Ah! creo que no les conté, pero dejé por completo mis actividades tambísticas para dedicarme de lleno a ser empleada part time del diario y las tareas de ama de casa. En un rapto de total hartazgo, cansancio, y con un poco de premeditación, decidí que las vacas, vaquitas, ordeño, y demás pormenores de la actividad ya no eran para mí, y presente mi renuncia formal a ambos jefes (porque ahora viven separados... ya les conté!).
En fin, sin bien no puedo asegurar que nunca never jamás again estaré en contacto con estas criaturitas de Dios, y recibiré un pago por ello, les puedo decir que por el momento las historias de terneros, mangueras, cuatriciclos y demás serán a modo anecdótico, basado en hechos reales, y sólo eso.
Ha sido un grato y oloroso (así, sin d) momento de mi vida. Quiero agradecer a todas las vacas y terneritos, sin cuya ayuda este blog no hubiera surgido ni s hubiera nutrido de tantas historias. A los Smith, por demostrar que mientras les ordeñen las vacas, cualquiera entra a su tambo. A Juan, por haberme enseñado tanto; gritado un poco; soportado mis lágrimas de dolor, cansancio y bronca; trabajado de más para que yo sufra un poco menos y demás cosas que solo alguien que te ama puede tolerar en ese ambiente de trabajo.
Che,,, pero este blog sigue! Por que yo sigo en Kiwilandia, y mis aventuras y desventuras parecen eternas.
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24/2/11
Volveré y seré...
Bueno... acá estoy... volví. No seguí publicando porque viste como son estas cosas... dejás pasar el tiempo, pensás que ya pasó demasiado tiempo, te da vergüenza, no arrancás... y así se te pasan los días, meses, etc. A eso sumale días de trabajo laaaargos, horas de más en el diario, horas de más en la farm, salidas y demás. Y de repente tenés miles de cosas para contar, y les das forma en tu cabeza... y bueno, decidís arrancar.
Así que acá estoy. Los pongo al tanto de toooodo lo que pasó en mi ausencia:
- fuimos de vacaciones a Argentina. Estuvimos un poco más de un mes, pasamos casamientos, bautismos y las fiestas allá. Fue HERMOSO ver a tantos seres queridos, compartir tanta cotidianidad, abrazar a tanta gente. No faltaron las lágrimas de la despedida, pero fue hermoso igual... valió la pena y los dos días de viaje.
- Smith vendió las vacas. Sí sí... se deshizo de las vaquillas. Como todos podrán suponer, al faltar las vacas en el tambo, no hay que ordeñar, por lo que no hay trabajo. Así que andamos buscando nuevo trabajo, nuevo lugar... Se escuchan ofertas.
- Los Smith no sólo vendieron las vacas... sino que se separaron. A grandes rasgos, parece que Kareen sale con un inglesito que trabaja acá en la farm (la nueva adquisición que se sumó al staff), y mandó a Smith a freír churros. Eso fue en octubre, si mal no recuerdo. En fin, cuando volvimos Smith ya tenía novia nueva, compartían casa y trabajaban juntos. En fin, este estado de nuevos noviazgo los han convertido en adolescentes con las hormonas alteradas... haciendo gansadas, dándose celos, haciéndose los pendejos.
- El Inglesito sigue trabajando en la farm, vive con Kareen en su casa, y da órdenes como si fuera el propio hijo de la Reina (bah... sale con la patrona... así que en la farm es casi como el hijo de la Reina). Smith nos dice que es un bobo el Inglesito, pero todavía no entendemos como no lo atropelló con el tractor, lo descuartizó y se lo dio de comer a las vacas.
Buenos, creo que eso es lo más relevante hasta el momento. Sólo creía que lo tenían que saber así puedo contar las cosas y usted entenderlas mejor.
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18/11/10
Frutillita
En el tambo empezó la época de inseminaciones. Hablando en criollo para la gilada como yo, es así: las vacas tuvieron sus vaquitas, así que ahora que se las “embaraza” nuevamente. A todas. Así el próximo año hay más vaquitas, y entonces se vuelven a embarazar para que haya nuevas vaquitas... y así por los tiempos de los tiempos.
Esto es inseminar... así se hace
A nuestro campo va una chica/señora/mina que por su pelo colorado, su gorrita y sus pecas me recuerda a Frutillita. Para aquellos que no han conocido a Frutillita (ya sea por edad o porque su infancia la pasaron en un espacio aislado del mundo) les cuento que era una niña muy dulce que vivía con otras niñas frutas en algún lugar fantasioso y horneaban pasteles y bla bla bla.
Por si no la conocés, esta es Frutillita. Es una niña dulce que fue furor en mi infancia.
El tema que es que está mujer es Frutillita después de desayunar cianuro. Es mala mala mala. Tiene una hermosa y delicada voz de pito como la que tengo yo, con la cual grita órdenes indescifrables en medio del caos del ordeño y la máquina. Está siempre seria y quiere hacer todo a las apuradas.
Para colmo, llega 20 minutos antes de lo que debería llegar, así que cuando empieza a inseminar estamos todavía ordeñando, y asusta las vacas, y las vacas se corren, y las pezoneras (que son las cosas con las que se les saca la leche a las vacas, malpensados!) se caen, y las vacas se cagan y todos, todos, TODOS, nos enojamos.
Smith no está porque en esta época él insemina vacas en otros campos. Por que si la viera, les puedo asegurar que le mete todo los pasteles que horneaba por donde ella mete las manos en las vacas.
Esta es la nueva actividad de Frutillita, después que el negocio de los pasteles se fundió. Tomá... te cagué la infancia! Ahora te acordarás de esto cada vez que hablen de Frutillita.
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1/10/10
Comandos de voz
Empezó Calving season y el trabajo es arduo, los días largos y las cosas por hacer parecen infinitas. Los ánimos generales colapsan, los malhumores afloran, los tonos dejan de ser amenos y el cansancio vence a veces el autocontrol y la paciencia.
Eso es sabido por todos, por eso yo creo que Kareen y Smith releyeron el manual del argentino. Sabiendo que se venían tiempos difíciles, los patrones decidieron repasar las unciones y comandos de sus empleados, y tomaron notas.
Esa es la única explicación lógica al uso en exceso de “thank you” y “please” durante el trabajo en la farm. Seguro que en el manual hay algún capítulo tipo “Frases mágicas” o “Usando su empleado con comando de voz” y de ahí sacaron eso... sería algo así:
"El argentino responde fácilmente a los comandos de voz. Ante una frase pronunciada en inglés, el argentino efectuará la acción requerida. Para un mejor resultado, y evitar dañar el sistema sensible, emplee la frase “please” al final de la oración. De esta forma, el argentino sabrá que se ha terminado el pedido y que Ud. lo está tratando como un par, no hiriendo así su ego nacional característico."
"El argentino disfruta de las recompensas. Ante una acción realizada exitosamente, dígale con tono suave “Thank you”. De esta forma, su argentino sabrá que Ud. está conforme y agradecido con el resultado, y no herirá su ego nacional característico. No trate de reemplazarlo con galletas, ya que se dará cuenta de la trampa."
Pero como algunas personas que incorporan palabras nuevas a su habla, a veces el uso es no el más correcto. O quieren usarlas para amenizar frases y así no suenen tan impuestas. Entonces, terminan diciendo “please” para pedidos que son meros pedidos, y “thank you” por las pavadas más pavas.
Ejemplo 1:
Dale de comer a esos terneros y cuando termines prepará los baldes así alimentamos a los que están en los corrales del otro lado de la calle – Dice Kareen con voz normal mientras alimenta a otros terneros, y carga una bolsa de 10kg de alimento balanceado.-
Please! – agrega, 5 segundos después, nerviosa, como si yo fuera a patearle los terneros, pincharle las ruedas de la camioneta y matar al último kiwi (animalito) del país por la ausencia de la palabra en una orden leve y tranquila como esa.
Ejemplo 2:
En ese balde dejo el agua y ahora traigo el otro – digo, mirando un pájaro que pasaba volando.
Thank you!- dice Smith, sonriente, como si le hubiera ordeñado todas las vacas o hubiera encontrado la forma de que entendiéramos inglés.
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21/9/10
Su temor más secreto
Juan dice que Smith me tiene miedo.
Pero no ese miedo de que me le voy a aparecer mientras duerme y lo voy a matar, o que voy a matarle las vacas (lo cual para Smith es peor que su propia muerte), o porque cree que estoy planeando algo en su contra. Otro miedo.
Y eso que yo me porto bien. No le grito con mi dulce voz dando órdenes, no ando por ahí refunfuñando, no me quejo de nada. Soy otra persona... me desconocerían los que me conocen.
Por este temor, Smith actúa diferente conmigo que con los otros argentinos. No se esconde ni nada, sólo actúa diferente:
-Cuando está cerca de mi sonríe, me sonríe, me pregunta como ando. Con los chicos (Esteban y Juan) anda con cara de preocupado y no intenta disimularlo o anda preguntando por el estado anímico de los otros.
-Si no le entiendo lo que me dice, me lo repite sonriente y pregunta si entendí. A los chicos les revolea la cabeza y le agarra la desesperación.
- Si no lo escucho, se acerca a hablarme. Si los chicos no lo escuchan, tienen que adivinar que estaba diciendo.
- Intenta utilizar el “Please” y el “thank you” más seguido... aunque eso lo hace Kareen también. Ya contaré mejor.
Juan dice que Smith me tiene miedo porque si yo estoy mal, puedo querer volver a Argentina. Entonces, como no puede hacer que trabaje menos, o lejos de las vacas, la bosta, los baldes de leche y demás, me sonríe y se preocupa porque mi estadía sea lo más amena posible.
Y por lo visto, Smith cree fervientemente que si yo digo “Me aburrí. Agarrá la oveja y nos vamos pa’casa”, levantamos campamento y hasta nunca farm y Kiwilandia.
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7/9/10
Hoy allá es mi cumpleaños
Hoy allá es mi cumpleaños. Lo cual quiere decir que ayer fui mi cumpleaños acá. Confuso, como siempre. Hace tres días que recibo saludos confundidos ya sea por cuestiones de husos horarios o por gente que se despista nomás.
Pasé un cumpleaños hermoso. A diferencia del año pasado, en esta ocasión tengo amigos cerca. El año pasado éramos Juan, Vecino argentino y yo, comiendo brownies y admirando el kilo de yerba mate que recibí de regalo. Suena deprimente, y en cierta forma lo fue... pero en esa ocasión, como en este año, recibí el cariño de toda mi familia, amigos, colegas y demás que estaban en Argentina.
Pero nadie lee este blog para deprimirse, así que detallaré los festejos de este año.
El sábado 4 aproveché que estábamos de franco e hice una cena en casa con amigos argentinos y los patrones. Sinceramente, no pensé que Kareen y Smith fueran a venir, pero se presentaron, a pesar del cansancio y el largo día. Fue bien argentino el tema: picadita previa, empanadas, vino, cerveza y fernet. Mucho idioma español, mucha cara de patrón desconcertado, muchas risas. Por fin pudimos explicarles a los jefes que se siente estar en un lugar donde no se entiende lo que otros hablan.
Notas de color del sábado:
- Les hicimos probar el fernet a los patrones. A Smith le encantó, se tomó dos vasos cargaditos, se asombró por la graduación alcohólica y pidió información al respecto. El domingo nos andaba pidiendo que le repitiéramos el nombre de la bebida, porque parece que durmió como un bebé después de esos dos vasos. Ya sabemos que le traeremos de regalo desde Argentina.
Kareen tomó un vaso y le gustó. El lunes a la mañana, cuando vino a buscar a sus hijos, me dijo que esa bebida nuestra era maligna. Se desveló, tuvo palpitaciones, no se durmió hasta las 3am. Dijo que Smith durmió como un bebé, así que cree que el problema es que ella sólo tomo un vaso. Habrá que traerle otra cosa de allá.
- Algún desubicado le preguntó a los Smith que pensaba de los argentinos. Digo desubicado porque cuando la relación es 10 argentinos – 2 kiwis no podés responder cosas malas porque te cagan a trompadas. El jefe la piloteó y dijo que éramos buenos trabajadores y mejores que los kiwis. Todos coincidimos en que omitió la parte de que éramos baratos.
- Smith haciéndole caras al bebé de una amiga, al estilo “¿Dónde está el bebé? ¡Acá ‘tá!”
El martes fue más tranquilo, porque todos trabajaban, incluido Juan. Aún así festejé mi cumple con Julia y Spencer, a quienes intenté llenar de torta para sacármela de encima. Luego de los saludos por Facebook, MSN, teléfono y en persona, mi amiga Romina (la mamá del bebé) me llamó para saludarme, y como Kareen me había dado la tarde libre, la invité a casa. Así que tomamos mate, comimos (más) torta, y comentamos lo vivido el sábado, nuestras desventuras al volante y demás nimiedades de la cotidianidad.
Aún no sé si iremos a cenar afuera, si nos quedaremos en casa, o que. Pero estoy feliz. Y me alegra saber que hay gente que me quiere, me saluda y se hace un tiempo para estar presente en mi cumple, ya sea por internet, con un llamado o una visita.
¿Estaré sensible o me estoy poniendo vieja?
Gente que tenía cosas MUY importantes (pero importantísimas, eh!) que hacer se tomó su tiempo y me diseñó esta tarjetita.¡¡Los amo EstudioMate!!
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14/7/10
La respuesta al dilema
El Sr. Smith y la Sra. Smith me han agregado en el Facebook.
Mi dilema se solucionó.
Ahora solo resta: guardar la compostura; evitar comentarios sarcásticos que se traduzcan fácilmente al inglés; dejar de subir fotos comprometedoras (laboralmente hablando); reirme de las costumbres kiwis, de los jefes, de sus cosas y de sus vacas; y ante todo, lograr que el resto de mis amigos lo haga!
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12/7/10
Lo que quedó de la fiesta
Pasó la fiesta, pasó la resaca...
Sinceramente, nos divertimos mucho. No le teníamos fe a estos kiwis, que son bastante aburridos y poco bailadores, muy bebedores y poco abiertos a las cosas “locas” como andar disfrazados. Creo que la cantidad de alcohol en sangre (en nuestra sangre) y las ganas de divertirnos nos ayudó a pasar una velada amena y disfrutar de una fiesta increíble.
La cena fue a lo kiwi: cordero en fetas, servido en una mesa rodeada de fuentes con ensaladas agridulces y papas hervidas. Cada uno se sirve lo que quiere en su plato descartable (es tipo tenedor libre), se acomoda donde encuentra lugar (nada de sentarse y compartir la mesa, uno se sienta en el piso, en un sillón, o se queda parado) o y come como puede (intenten cortar cordero con cubiertos descartables, parados, sosteniendo, con una mano el plato y teniendo en la otra la bebida).
Luego de la cena pasamos al galpón o workshop, especialmente acondicionado para la ocasión. Entre máquinas, fardos de pasto seco y esas cosas propias de un lugar de trabajo, se acomodaron cajas y cajones de cerveza, recipientes con hielo o limón, gaseosas, y rum... mucho rum. Era autoservicio, y la gente bebía y bebía sin tapujos ni límite. Para no ser menos, nos pusimos a beber y a dejar que de a poco desaparecieran las diferencias culturales. Incluso nos animamos a un shot de gelatina con vodka.
La banda comenzó a tocar, y los kiwis comenzaron a ¿bailar? Eso fue lo más difícil de todo: bailar. Luego de unos vasos de alcohol extrañábamos nuestra típica música de fiesta: Los cadillacs, los Decadentes, algún tema de cuarteto, Rafaella Carrá, incluso algo de cumbia. Hubiera pagado por escuchar por lo menos la macarena en inglés. Todos disfrutaban contorsionándose al ritmo de temas desconocidos en su mayoría para nosotros, así que alentados por el elixir alcohólico, comenzamos a saltar y ¿bailar? a su ¿ritmo?
Finalmente, era hora de celebrar los 40 años del jefe. En vez de 40 velitas en una torta, trajeron una bandeja con 40 shots (o chupitos) de rum. Smith tenía que beberlos todos, pero dejaron que otros lo ayudaran (por su salud, y para que llegue a los 41).
Al rato, ya el cansancio del día se empezó a sentir en el cuerpo de Juan, y el alcohol no ayudaba a que se pudiera mantener en pie y presentable por mucho más tiempo. Ya su sociabilidad había llegado al extremo de andar hablando inglés con todos, saludando, sacando a bailar a la madre de Smith... en fin... el que fuera deportado estaba a la vuelta de la esquina.
Para que se den una idea de lo ebrio que estaba Juan, y porque era el momento justo para irnos, les cuento como volvimos a casa: Juan me dejo manejar a mí, que también había bebido mucho, de noche. No pudo evitar dar directivas durante las 5 cuadras que hay de lo de los Smith a casa, pero aún así no se sentía (ni yo creía que estuviera) capacitado para manejar.
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29/6/10
Fiesta... que fantástica, fantástica esta fiesta!
El Patrón Smith cumple 40 años en julio. Lo festeja con una gran fiesta, con litros y litros de alcohol (calcula 15 litros de tequila), en su casa, con banda de rock en vivo y demás. Empieza a las 15hs... y termina cuando el último ebrio se desmaye.
El patrón Smith nos invitó a su cumpleaños!
La fiesta es temática: hay que ir disfrazados de “Nursery rhymes” (ni idea que es... algo así como historias y cuentos para bebes típicos de NZ e Inglaterra).
Si no vas disfrazado, te visten como Borat en la playa.
Se aceptan ideas (que excluyan la depilación para quedar bien en esa malla).
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6/5/10
Deja vu
En estos primeros días de Esteban en NZ, reviví muchas cosas que creo que el inconciente (sabiamente) había guardado en un rincón polvoriento de mi mente.
El otro día Smith me pidió que acompañara a ambos a hacer los trámites del número de IRD y la apertura de una cuenta bancaria. Sentada en el box del banco, mientras la atenta empleada le explicaba las características de su cuenta y como usar la tarjeta, y yo le traducía al español (porque este chico tenía un julepe que no entendía nada), caí en la cuenta de muchas cosas.
Para empezar, todo eso que yo le explicaba naturalmente en su momento me había llevado horas entender. Que todas las palabras que la señora decía yo las entendía, pero hace unos meses atrás eran sólo sonidos. Que ya entiendo cuando me hablan.
Lo mismo sucedió en su cena de bienvenida. Todos recordarán esa cena donde se nos presentó a la familia, se nos conversó y se nos cagó de sed. Bueno, esta vez se repitió, pero Juan y yo hacíamos chistes, hablábamos de deportes, de costumbres y de demás gansadas. Mientras tanto, desde un lugar de la mesa, Esteban miraba, sonreía sin entender nada y se preguntaba cuando le iban a ofrecer algo para beber.
De repente, miré a Esteban, y me recordé sentada en ese lugar, sonriendo a palabras sueltas sin sentido, sintiéndome observada y rogando que pronto nos fuéramos a casa (que en ese momento no sentíamos “casa¬”, era solo el lugar donde estaba la cama para dormir), pensando que jamás podríamos encajar en este lugar.
En estos días recordé esos primeros días, y miro y escucho a Juan hablar inglés, y me miro desenvolverme en las más diversas situaciones, y le digo con toda la sinceridad del mundo a Esteban “Al principio no entendés nada, y todo es raro y te da miedo, pero después te acostumbrás, y hablás inglés”.
Claro que no le digo que cuesta bastante… pero creo que vale la pena que viva “la experiencia New Zealand”
El otro día Smith me pidió que acompañara a ambos a hacer los trámites del número de IRD y la apertura de una cuenta bancaria. Sentada en el box del banco, mientras la atenta empleada le explicaba las características de su cuenta y como usar la tarjeta, y yo le traducía al español (porque este chico tenía un julepe que no entendía nada), caí en la cuenta de muchas cosas.
Para empezar, todo eso que yo le explicaba naturalmente en su momento me había llevado horas entender. Que todas las palabras que la señora decía yo las entendía, pero hace unos meses atrás eran sólo sonidos. Que ya entiendo cuando me hablan.
Lo mismo sucedió en su cena de bienvenida. Todos recordarán esa cena donde se nos presentó a la familia, se nos conversó y se nos cagó de sed. Bueno, esta vez se repitió, pero Juan y yo hacíamos chistes, hablábamos de deportes, de costumbres y de demás gansadas. Mientras tanto, desde un lugar de la mesa, Esteban miraba, sonreía sin entender nada y se preguntaba cuando le iban a ofrecer algo para beber.
De repente, miré a Esteban, y me recordé sentada en ese lugar, sonriendo a palabras sueltas sin sentido, sintiéndome observada y rogando que pronto nos fuéramos a casa (que en ese momento no sentíamos “casa¬”, era solo el lugar donde estaba la cama para dormir), pensando que jamás podríamos encajar en este lugar.
En estos días recordé esos primeros días, y miro y escucho a Juan hablar inglés, y me miro desenvolverme en las más diversas situaciones, y le digo con toda la sinceridad del mundo a Esteban “Al principio no entendés nada, y todo es raro y te da miedo, pero después te acostumbrás, y hablás inglés”.
Claro que no le digo que cuesta bastante… pero creo que vale la pena que viva “la experiencia New Zealand”
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3/5/10
Donde los deseos se hacen realidad...
De más está decir que Smith me eligió a mí para ir a recibir al chico nuevo. Muy a mi pesar lo acompañé a recibir a Esteban. El problema no era el viaje, ni esperar en el aeropuerto, ni que tuviera que usar 2hs de mi agitada vida en ello… sino que no sabía de que íbamos a hablar en el trayecto hasta el aeropuerto. Gracias a Dios, la naturaleza es sabia, y los dos viajamos resfriados y con la garganta dolorida, así que en vez de charlar nos la pasamos tosiendo y comiendo pastillas de menta.
Esteban llegó cansado, mal dormido, sin entender inglés ni español del dolor de oídos que tenía y sólo deseaba dormir, o llegar a algún lugar donde sentarse y dejar de viajar. Smith deseaba que este chico hablara, para saber su nivel de inglés.
Ninguno de los deseos se cumplieron rápidamente, pero luego de un fin de semana Esteban pudo recuperar sus horas de sueño, y Smith oir a su empleado incursionando en la comunicación en otro idioma.
29/4/10
Se agranda la familia
Creo que no lo había comentado antes, pero Ryan se fue. Se fue hace unos meses ya (en marzo, si mal no recuerdo), con rumbo a la isla Norte, en busca de calor, chicas, tambo más chico y la independencia familiar. Se lo extraña, no lo voy a negar.
La cosa es que Smith necesitaba un nuevo empleado, y decidió traer a otro argentino. Eso creo que nos enorgulleció, ya que quería decir que en cierto modo le hemos causado buena impresión y que hemos dejado en buena posición a nuestro país. A pesar de este orgullo, le dijimos que no todos los argentinos son trabajadores, no todos son honestos y no todos son de fiar. ¡El que avisa no es traidor!
Así que desde marzo estamos a las vueltas conversando por mail o MSN con Esteban, el chico nuevo. Que sí, que no, que papel va, papel viene, los primeros días de mayo estará con nosotros Esteban, haciendo que el grupo trabajador argentino gane por medio empleado al equipo kiwi.
A pesar de la alegría general por su llegada, hay algo que a Smith no le termina de convencer del nuevo empleado, y es su nivel de inglés. Nadie sabe (ni ellos ni nosotros) cuanto o como habla este chico. La única referencia a su conocimiento del idioma es que en su CV la Empresa consultora indicó que el nivel es bueno, así que suponemos que habla más que Juan. Por las dudas, Smith ya me pidió que lo acompañara a buscarlo al aeropuerto. Y que los primeros días, estuviera en casa así me puede llamar para ir a “traducir” cuando lo pasee por la farm. Se ve que no confía en el nivel que Juan ha adquirido de inglés, o teme que entre dos argentinos medio parlantes y su forma de hablar rara y rápida se arme un caos lingüístico del cual no puedan salir.
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14/4/10
Reividicando el tambo
Por esa razón, a continuación enumeraré algunas ventajas del trabajo de tambo:
- para ir de un lado al otro (ya sea a buscar vacas, a arreglar algo, o sólo ir del punto A al B) usamos un cuatriciclo. Mientras mucho sólo pueden usar uno en alguna playa, pagando, a nosotros nos pagan por andar en cuatriciclo.
- la higiene y aspecto personal no influyen. Los hombres pueden ir barbudos, con olor a hombre, o las mujeres sin maquillajes, despeinadas, con el pelo grasoso. Todos, sin distinción de sexo o raza, pueden ir con la ropa sucia y/o rota.
- el jefe nos provee de la ropa especial para este tipo de trabajo. Si bien es un solo juego de ropa, no tenemos que gastar una fortuna en botas, mameluco y ropa impermeable.
- el curso acelerado de inglés es gratis, y está incluido en el contrato (es decir, o hablás en inglés o hablás en inglés… porque no te queda otra)
- no se puede comer en el trabajo (por razones de salud e higiene), así que nada de andar picoteando en la oficina, lo que ayuda a mantener la figura.
- si se te escapa un gas (gas= pedo=flatulencia) o lo hacés a propósito, siempre, SIEMPRE, podés culpar a una vaca.
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15/2/10
Dilema
Smith me dijo que lo agregue como amigo en Facebook…
¡¿Qué hago?!
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5/12/09
Segunda reunión mensual III
La señora apareció con un maletín negro, una carpeta enorme con fotitos de vacas, campos y farmers, y hablaba con los Smiths como si fuera amiga de años.
Esta señora era de una empresa o algo así que capacita a gente que trabaja en el campo (no sólo en tambos, sino en campos de ovejas, de engorde y demás bichitos y cosas), y venía a explicarle a Juan el curso que iba a hacer.
El tema es así: Kareen y Smith le ofrecieron a Juan realizar un curso de “farming” general, que le da un certificado de reconocimiento nacional. Luego de este curso puede hacer cursos más complejos, y seguir obteniendo certificados, hasta tener un título o algo así. Es muy buena oportunidad para Juan, y a ellos les debe ser útil tener personal con certificados nacionales.
Así que la señora explicó como se cursaba este nivel: se ven varios temas generales del trabajo en el tambo, como pasturas, alambrados, manejo de vehículos en la farm, arreo de vacas, etc. Una vez por semana se asiste a una clase teórica, siendo 4 clases en total. Luego se completa en una carpeta enorme, donde están todos los textos, una serie de cuadros según la actividad a realizar. Por ejemplo, hay un cuadro que es sobre la tarea de llevar las vacas desde su potrero hasta el tambo. Uno anota como hizo esa tarea la primer semana, la segunda y así, hasta que el patrón decide que uno ya aprendió, firma el cuadro y da por concluido y aprobado al tema. Tiene 6 meses para completar la carpeta.
Si bien a Kareen le pareció medio pelotudo el curso, porque era sobre todas las tareas que realizaba Juan todos los días, decidió que lo hiciera ya que sin ese curso no podía pasar al otro nivel. Y en ese momento, me invitaron a hacerlo. La verdad, no me interesaba… pero después de decir que me esfuerzo pero soy mala, y que no sé de tambo y bla bla bla , no podía oponerme a la oportunidad de mejorar.
Así que en un tiempito nomás empezamos a estudiar tambo… y a hacer ejercicios de arrear vacas y arreglar alambrados eléctricos… aburrido para Juan… un mundo de aventuras y peligros para mi…
Espero me dejen hacer cosas de diseño en las clases, como cuadros o infografías, o una web. Quizás pueda aprobar el tema de arrear vacas si les hago una animación en Flash mostrando que entiendo el concepto.
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2/12/09
Segunda reunión mensual II
Los Smith en su totalidad (exceptuando el Baby que no estaba y Julia que estaba concentrada en sacarle el borde a un pan lactal) dijeron que me quedara, que iba bien, que iba a mejorar, que era cuestión de tiempo y bla bla bla. Incluso Ryan me dio palabras de aliento y me felicito (no sé por que, si nunca me vio trabajar).
De sentirme la peor empleada y la más inútil, pasé a ser la empleada del mes y centro de felicitaciones varias. Podría decirse que mi carrera en el mundo tambero va bien.
Superado el mal trago, comimos y hablaron cosas del tambo. Como dije, la tarta estaba muy rica, todo muy lindo.
A la hora del postre, mi lemon pie fue totalmente ignorado. Kareen se sirvió, y me dijo que estaba rico. Le dio a probar a Julia, quien puso cara de asco, y se tapó la cara… una crítica culinaria bastante sincera. Juan y yo comimos, y estaba bueno, no estaba empalagoso ni nada. Pero bueno, no sé que pasó con eso. Dejamos la fuente y el lemon pie, y a los días volvió limpia. ¿Lo habrán comido? ¿Se lo dieron a los perros? ¿Se lo dieron a las vacas? Nunca lo sabremos.
El clima de la reunión fue muy agradable. A cada decisión que se tomaba, Smith decía “está bien si Vanesa… está feliz al respecto”, por lo cual debía que decir OK o no a cada tema. Después, me aseguró que en 2 meses iba a ser la jefa. Pero como me dijo alguien, me van a nombrar presidenta del tambo con tal que me quede sentada en una oficina, detrás de un escritorio, lejos de las vacas.
El vaso de agua llegó, obviamente, a la hora del café de la sobremesa. Y gracias a que se lo ofrecieron a una señora que vino a explicarnos lo que íbamos a hacer durante el mes de noviembre.
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30/11/09
Segunda reunión mensual
Al segundo mes, vino la segunda reunión mensual del staff de la Smith`s Farm. Esta vez, no nos preocupaba tanto el menú, ni los comensales, ya que queríamos plantear (bah, yo quería plantear) que se notaba que demoraba mucho al trabajar, y quizás ellos preferían contratar a otro franquero para agilizar el ordeño (y gastar menos, obvio, pero eso no lo dijimos). Nuestro temor era que me dejaran seguir trabajando para que Juan no se fuera, es decir, que aceptaran mi trabajo sólo porque temían que si yo me quedaba sin trabajo, nos iríamos los dos.
Llegamos tranquilos, con un lemon pie casero para ofrecer como postre. Todos deben estar ansioso por saber el menú: nos sorprendieron con una tarta de jamón, queso y tomatitos cherry. Era rica, esponjosa, el tiempo justo de cocción. Tampoco nos sirvieron agua… siguen sin entender.
Antes de comenzar a almorzar, decidimos exponer nuestro caso, así si me despedían, aunque sea no les generaba el gasto de un comensal más. Empleé todas las palabras del inglés que tuve a mi alcance, y traté de ser lo más clara y específica posible. Juan dice que se me llenaron los ojos de lágrimas, yo digo que me puse tan nerviosa que se me quebró la voz (pero quizás se me hayan humedecido los ojitos accidentalmente). Al finalizar, sólo restaba la respuesta de los Smith.
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22/11/09
Una visita inesperada
Así… de la nada… una calurosa (bah, no estaba nublada) tarde de Noviembre… él llegó. Manejaba una pequeña camionetita blanca, con un tanque cisterna atrás. Estacionó junto a los garages que no usamos, bajó del camión y empezó a levantar unos baldosones de manera rápida pero cuidadosa. El señor era hindú, de unos cincuenta años. Quizás no tantos, pero su piel oscura curtida por el sol y sus sienes blancas reflejaban años de trabajo y cansancio.
Si bien me mantengo ajena a la gente que pasa por mi casa, el hecho de que un señor desconocido esté destrozando mi propiedad, sin mi autorización y sin yo saber bien que quería, me conmovió, por lo que salí de mi aburrida tarea de vectorizar logotipos para tratar de entender qué carajo estaba pasando.
Y de pronto, me encontré sumida en una conversación con un hindú que hablaba y pronunciaba el inglés igual o peor que yo, tratando de conversar sobre la caca que había en mi pozo.
Entendí algo de una farm (es decir, granja o tambo, y acá hay dos farm por cuadra, así que no ayudaba mucho), algo de la calle, y algo de que era el pozo séptico lo que buscaba.
Palabra va, frase viene, el hindú se cansó de tratar de que yo entendiera, y se puso a buscar la tapa o lo que sea que tenga el tanque para hacer su trabajo y marcharse a descansar.
Que quedé claro: no era que yo estaba encariñada con litros, kilos o la unidad de medida que se emplee en este caso de los deshechos de mi pareja y míos, sino que temía que el señor se marchara y al otro día tuviera que pagar una fortuna por algo que ni sabía que se debía hacer.
Luego de unos minutos de quedarme junto al señor, viendo como hacía fuerza para sacar más baldosones, decidí que mi presencia era inútil, y a no ser que sacara al señor a escobazos él no se iba a ir, así que le dije algo de la farm otra vez y me disponía a irme cuando entendí el asunto. Smith lo había mandado a vaciar todos los pozos de las tres casas, y Smith era el tipo de la farm, y su casa está en la misma calle que la mía.
Le dije que ya entendía, que cualquier cosa que necesitara yo estaba en la casa, y me marché. El tipo anduvo a las vueltas un rato, llenó todo de olor a caca, y se marchó… por donde vino y como llegó: sin avisar, sin saludar y por la calle principal.
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17/11/09
Abarajame la manguera II
El tema de la manguera no terminó ahí. Terminé de limpiar el yard, por más que la mitad de mis músculos casi colapsan en el intento. Creo que si hubiera sostenido la manguera con mis glúteos, hoy en día tendría la cola más dura, fuerte y parada de todo NZ.
Como decía, terminado el yard me tocaba limpiar el tambo propiamente dicho: el piso donde trabajamos, las paredes, la máquina, etc. La manguera era un poco menos potente, pero luego de lidiar con la anterior, mi fuerza era casi nula y hasta limpiar con un rociador hubiera sido agotador para mí.
Agarré la manguera, y empecé a limpiar. Como dije antes, el problema del cambio de dirección seguía allí, así que cada vez que intentaba pasar de un lado al otro, el arco volvía a formarse. El problema era que en el tambo hay techo y paredes con chapas, así que se escuchaba:
Shshshshhshshshshshhshshs (manguera)
Chatratpamchhatrapamtappatat (techo)
Plafplafplafplaftrapachattrapachat (pared)
Shshshshhshshshshshhshshs (manguera)
Shshshshhshshshshshhshshs (manguera)
Chatratpamchhatrapamtappatat (techo)
Chatratpamchhatrapamtappatat (techo)
Chatratpamchhatrapamtappatat (techo)
Chatratpamchhatrapamtappatat (techo… no podía terminar de dar la vuelta)
Shshshshhshshshshshhshshs (manguera)
What the fuck?! (Smith… preocupado por su propiedad…. No, mentira, pero seguro lo pensó.)
En fin. Luego de (creo yo) una hora, había limpiado el yard (una parte la limpió Juan, no puedo negarlo) y el tambo. Casi destruyo el tambo en el proceso, pero sirvió para que aprendiera que las mangueras potentes no son juego de niños y deben usarse con responsabilidad y sabiduría.
Lo mejor de todo, es que es una actividad cansadora pero, a su vez, relajante, ya que andar destruyendo montañas de bosta y desparramándola por todos lados permite descargar energías. A su vez, ejercita los músculos y los reflejos. Así que les recomiendo mangueroterapia para su próximo viaje al spa.
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14/11/09
Abarajame la manguera
Yo trabajé cada fin de semana, supliendo la ausencia de Ryan, hasta que se adoptó el calendario normal, que es un descanso de dos o tres días cada 15 días aprox. Pero el fin de semana posterior a los 5 días ayudando con los terneros, no me llamaron.
Al otro fin de semana, trabajé nuevamente. Estaba feliz, porque en realidad trabajar con los terneros es lindo, y son animalitos tiernos y dentro de todo, manejables. Pero no… me tocó ordeñar nuevamente.
El shock de estar otra vez rodeada de culos de vacas, la amenaza de ser orinada o defecada por ellas, y demás horribles cosas no duró mucho. Enseguida tomé el ritmo de trabajo y me puse a ordeñar. En realidad, lo del ritmo es una expresión, porque mientras Juan y Smith ordeñaban diez vacas cada uno, yo estaba (con suerte) recién poniendo las pezoneras a la tercera.
El ordeño pasó sin pena ni gloria. Ya sobre el final de las vacas, Smith me pidió que limpiara el yard, que es el espacio desde donde las vacas entran y esperan a pasar a ser ordeñadas. Easy! Lo saqué al toque. Y ahí fui.
El pequeño detalle era que esta limpieza se hace con una manguera que tiene una potencia descomunal. Imagínense una manguera de bomberos, con un caudal y una presión inimaginable. Ahora imagínenme a mí, tratando de no sólo sostenerla, sino de maniobrar con ella. Pensé que iba a volar como Mary Poppins, de aquí para allá.
Logré dominar la manguera y que apuntara a donde yo quisiera… más o menos. Los pedazos de bosta que alcanzaba el chorro de agua se desintegraban y volaban en mil pedazos, de aquí para allá, sin lógica alguna. La peor parte era cuando quería apuntar hacia el otro lado (por ejemplo, limpiaba a la izquierda y bruscamente cambiar a la derecha): movía la manguera y hacía un arco que empapaba todo. Creo que hasta mojé las ventanas de la casa de Ryan que vive frente al yard. Si Greenpeace me hubiera visto me denunciaba por desperdicio de recursos naturales.
En el medio de esta lucha despiadada entre la manguera y mi persona, veo que Smith se acerca. Pensé “¡Por fin! Viene a relevarme”. Pero no, sólo se acercó a explicarme el tema de la apertura de la manguera y la presión del agua, y se fue… dejándome sola en el medio del yard, con la manguera y la mitad del lugar lleno de bosta.
¡Maldita sociedad con igualdad de sexos! Esto de que las mujeres pueden hacer el mismo trabajo que los hombres no funciona así, sino con mujeres haciendo cosas científicas y chetas...
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