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24/2/11
Volveré y seré...
Bueno... acá estoy... volví. No seguí publicando porque viste como son estas cosas... dejás pasar el tiempo, pensás que ya pasó demasiado tiempo, te da vergüenza, no arrancás... y así se te pasan los días, meses, etc. A eso sumale días de trabajo laaaargos, horas de más en el diario, horas de más en la farm, salidas y demás. Y de repente tenés miles de cosas para contar, y les das forma en tu cabeza... y bueno, decidís arrancar.
Así que acá estoy. Los pongo al tanto de toooodo lo que pasó en mi ausencia:
- fuimos de vacaciones a Argentina. Estuvimos un poco más de un mes, pasamos casamientos, bautismos y las fiestas allá. Fue HERMOSO ver a tantos seres queridos, compartir tanta cotidianidad, abrazar a tanta gente. No faltaron las lágrimas de la despedida, pero fue hermoso igual... valió la pena y los dos días de viaje.
- Smith vendió las vacas. Sí sí... se deshizo de las vaquillas. Como todos podrán suponer, al faltar las vacas en el tambo, no hay que ordeñar, por lo que no hay trabajo. Así que andamos buscando nuevo trabajo, nuevo lugar... Se escuchan ofertas.
- Los Smith no sólo vendieron las vacas... sino que se separaron. A grandes rasgos, parece que Kareen sale con un inglesito que trabaja acá en la farm (la nueva adquisición que se sumó al staff), y mandó a Smith a freír churros. Eso fue en octubre, si mal no recuerdo. En fin, cuando volvimos Smith ya tenía novia nueva, compartían casa y trabajaban juntos. En fin, este estado de nuevos noviazgo los han convertido en adolescentes con las hormonas alteradas... haciendo gansadas, dándose celos, haciéndose los pendejos.
- El Inglesito sigue trabajando en la farm, vive con Kareen en su casa, y da órdenes como si fuera el propio hijo de la Reina (bah... sale con la patrona... así que en la farm es casi como el hijo de la Reina). Smith nos dice que es un bobo el Inglesito, pero todavía no entendemos como no lo atropelló con el tractor, lo descuartizó y se lo dio de comer a las vacas.
Buenos, creo que eso es lo más relevante hasta el momento. Sólo creía que lo tenían que saber así puedo contar las cosas y usted entenderlas mejor.
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1/10/10
Comandos de voz
Empezó Calving season y el trabajo es arduo, los días largos y las cosas por hacer parecen infinitas. Los ánimos generales colapsan, los malhumores afloran, los tonos dejan de ser amenos y el cansancio vence a veces el autocontrol y la paciencia.
Eso es sabido por todos, por eso yo creo que Kareen y Smith releyeron el manual del argentino. Sabiendo que se venían tiempos difíciles, los patrones decidieron repasar las unciones y comandos de sus empleados, y tomaron notas.
Esa es la única explicación lógica al uso en exceso de “thank you” y “please” durante el trabajo en la farm. Seguro que en el manual hay algún capítulo tipo “Frases mágicas” o “Usando su empleado con comando de voz” y de ahí sacaron eso... sería algo así:
"El argentino responde fácilmente a los comandos de voz. Ante una frase pronunciada en inglés, el argentino efectuará la acción requerida. Para un mejor resultado, y evitar dañar el sistema sensible, emplee la frase “please” al final de la oración. De esta forma, el argentino sabrá que se ha terminado el pedido y que Ud. lo está tratando como un par, no hiriendo así su ego nacional característico."
"El argentino disfruta de las recompensas. Ante una acción realizada exitosamente, dígale con tono suave “Thank you”. De esta forma, su argentino sabrá que Ud. está conforme y agradecido con el resultado, y no herirá su ego nacional característico. No trate de reemplazarlo con galletas, ya que se dará cuenta de la trampa."
Pero como algunas personas que incorporan palabras nuevas a su habla, a veces el uso es no el más correcto. O quieren usarlas para amenizar frases y así no suenen tan impuestas. Entonces, terminan diciendo “please” para pedidos que son meros pedidos, y “thank you” por las pavadas más pavas.
Ejemplo 1:
Dale de comer a esos terneros y cuando termines prepará los baldes así alimentamos a los que están en los corrales del otro lado de la calle – Dice Kareen con voz normal mientras alimenta a otros terneros, y carga una bolsa de 10kg de alimento balanceado.-
Please! – agrega, 5 segundos después, nerviosa, como si yo fuera a patearle los terneros, pincharle las ruedas de la camioneta y matar al último kiwi (animalito) del país por la ausencia de la palabra en una orden leve y tranquila como esa.
Ejemplo 2:
En ese balde dejo el agua y ahora traigo el otro – digo, mirando un pájaro que pasaba volando.
Thank you!- dice Smith, sonriente, como si le hubiera ordeñado todas las vacas o hubiera encontrado la forma de que entendiéramos inglés.
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7/9/10
Hoy allá es mi cumpleaños
Hoy allá es mi cumpleaños. Lo cual quiere decir que ayer fui mi cumpleaños acá. Confuso, como siempre. Hace tres días que recibo saludos confundidos ya sea por cuestiones de husos horarios o por gente que se despista nomás.
Pasé un cumpleaños hermoso. A diferencia del año pasado, en esta ocasión tengo amigos cerca. El año pasado éramos Juan, Vecino argentino y yo, comiendo brownies y admirando el kilo de yerba mate que recibí de regalo. Suena deprimente, y en cierta forma lo fue... pero en esa ocasión, como en este año, recibí el cariño de toda mi familia, amigos, colegas y demás que estaban en Argentina.
Pero nadie lee este blog para deprimirse, así que detallaré los festejos de este año.
El sábado 4 aproveché que estábamos de franco e hice una cena en casa con amigos argentinos y los patrones. Sinceramente, no pensé que Kareen y Smith fueran a venir, pero se presentaron, a pesar del cansancio y el largo día. Fue bien argentino el tema: picadita previa, empanadas, vino, cerveza y fernet. Mucho idioma español, mucha cara de patrón desconcertado, muchas risas. Por fin pudimos explicarles a los jefes que se siente estar en un lugar donde no se entiende lo que otros hablan.
Notas de color del sábado:
- Les hicimos probar el fernet a los patrones. A Smith le encantó, se tomó dos vasos cargaditos, se asombró por la graduación alcohólica y pidió información al respecto. El domingo nos andaba pidiendo que le repitiéramos el nombre de la bebida, porque parece que durmió como un bebé después de esos dos vasos. Ya sabemos que le traeremos de regalo desde Argentina.
Kareen tomó un vaso y le gustó. El lunes a la mañana, cuando vino a buscar a sus hijos, me dijo que esa bebida nuestra era maligna. Se desveló, tuvo palpitaciones, no se durmió hasta las 3am. Dijo que Smith durmió como un bebé, así que cree que el problema es que ella sólo tomo un vaso. Habrá que traerle otra cosa de allá.
- Algún desubicado le preguntó a los Smith que pensaba de los argentinos. Digo desubicado porque cuando la relación es 10 argentinos – 2 kiwis no podés responder cosas malas porque te cagan a trompadas. El jefe la piloteó y dijo que éramos buenos trabajadores y mejores que los kiwis. Todos coincidimos en que omitió la parte de que éramos baratos.
- Smith haciéndole caras al bebé de una amiga, al estilo “¿Dónde está el bebé? ¡Acá ‘tá!”
El martes fue más tranquilo, porque todos trabajaban, incluido Juan. Aún así festejé mi cumple con Julia y Spencer, a quienes intenté llenar de torta para sacármela de encima. Luego de los saludos por Facebook, MSN, teléfono y en persona, mi amiga Romina (la mamá del bebé) me llamó para saludarme, y como Kareen me había dado la tarde libre, la invité a casa. Así que tomamos mate, comimos (más) torta, y comentamos lo vivido el sábado, nuestras desventuras al volante y demás nimiedades de la cotidianidad.
Aún no sé si iremos a cenar afuera, si nos quedaremos en casa, o que. Pero estoy feliz. Y me alegra saber que hay gente que me quiere, me saluda y se hace un tiempo para estar presente en mi cumple, ya sea por internet, con un llamado o una visita.
¿Estaré sensible o me estoy poniendo vieja?
Gente que tenía cosas MUY importantes (pero importantísimas, eh!) que hacer se tomó su tiempo y me diseñó esta tarjetita.¡¡Los amo EstudioMate!!
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12/8/10
Esos locos bajitos
Como Kareen llevaba a los niños a la mañana con ella a alimentar los terneros (tarea que en breve desempeñaré nuevamente) y está haciendo un frío tremendo, me preguntó si yo podía cuidar de ellos en ese rato. Viendo y considerando que necesito dinero si quiero llegar a Argentina, acepté gustosa.
Mi última experiencia entreteniendo niños fue en el Jardín de Infantes, donde yo misma era una niña. Mi conocimiento de lo que hacen o no hacen a cada edad es nulo. Mi habilidad para manejar dos niños pequeños a la vez es precaria. Julia tiene algo de 4 años, y le encanta hablar, preguntar, contar, preguntar sobre lo que contó... en inglés. Su hermano Spencer tiene un año y medio, y está en esa edad donde es feliz caminando de un lado al otro, porque recién está empezando a caminar.
Como sabía que a Julia le gustaba pintar y dibujar, me senté con ella a hacer unos dibujos. Mayor fue mi sorpresa al ver que no tiene ningún sentido de las formas, los colores o la diagramación. Lo único que hizo fueron líneas, rayas y garabatos de colores, uno por hoja, sin sentido alguno tampoco de la ecología y el cuidado del papel. Mi plan macabro de entretenerla durante eso con horas se esfumó al instante.
Mientras tanto, Spencer lloraba en la puerta de casa, mirando hacia afuera, con la fuerza y tristeza que sólo un niño que se siente abandonado por su madre en manos de una inmigrante puede llorar. A los 5 minutos, al ver que Julia y yo jugábamos con una pelota, se acercó y se calmó, aunque de vez en cuando largaba un llantito, para expresar su desacuerdo con la situación.
Julia exigía mi constante atención, ya que para ella “había venido a casa a jugar conmigo”. Spencer iba de acá para allá pateando la pelota, pasando a centímetros de los bordes de la mesa, de cables, intentando subirse a los sillones. Si miraba a uno, perdía de vista al otro. Julia insistía en salir a jugar al parque, bajo la lluvia y el viento huracanado. Spencer entendió el gesto de que Julia iba a abrir la puerta y se excitó pensando en su libertad. Cuando logré entretener a Julia con su muñeca, el pibe descubrió una puerta corrediza y la abría y cerraba poniendo en riesgo sus deditos. Encima el pendejo se cagó, y cuando me vio agarrar los pañales se largó a llorar y a correr, por lo que decidí que no podía lidiar con una cambiada de pañales. La nena decidió armar nosequé con sus bloques (no le entendí que quería construir), mientras el chiquito se divertía enredándose en una cortina junto al televisor. Ya se estaban terminando los bloques, cuando pasó lo mejor: Kareen llegó de trabajar a buscar a sus retoños. Los dos corrieron a abrazar a su mamá, y yo también la quise abrazar, porque había sufrido mucho y tenía miedo de que Spencer tuviera razón y nos hubiera abandonado allí para siempre.
Fue la hora y veinte minutos más largos de mi vida.
No sé como aguantaré el resto del mes.
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14/7/10
La respuesta al dilema
El Sr. Smith y la Sra. Smith me han agregado en el Facebook.
Mi dilema se solucionó.
Ahora solo resta: guardar la compostura; evitar comentarios sarcásticos que se traduzcan fácilmente al inglés; dejar de subir fotos comprometedoras (laboralmente hablando); reirme de las costumbres kiwis, de los jefes, de sus cosas y de sus vacas; y ante todo, lograr que el resto de mis amigos lo haga!
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5/12/09
Segunda reunión mensual III
La señora apareció con un maletín negro, una carpeta enorme con fotitos de vacas, campos y farmers, y hablaba con los Smiths como si fuera amiga de años.
Esta señora era de una empresa o algo así que capacita a gente que trabaja en el campo (no sólo en tambos, sino en campos de ovejas, de engorde y demás bichitos y cosas), y venía a explicarle a Juan el curso que iba a hacer.
El tema es así: Kareen y Smith le ofrecieron a Juan realizar un curso de “farming” general, que le da un certificado de reconocimiento nacional. Luego de este curso puede hacer cursos más complejos, y seguir obteniendo certificados, hasta tener un título o algo así. Es muy buena oportunidad para Juan, y a ellos les debe ser útil tener personal con certificados nacionales.
Así que la señora explicó como se cursaba este nivel: se ven varios temas generales del trabajo en el tambo, como pasturas, alambrados, manejo de vehículos en la farm, arreo de vacas, etc. Una vez por semana se asiste a una clase teórica, siendo 4 clases en total. Luego se completa en una carpeta enorme, donde están todos los textos, una serie de cuadros según la actividad a realizar. Por ejemplo, hay un cuadro que es sobre la tarea de llevar las vacas desde su potrero hasta el tambo. Uno anota como hizo esa tarea la primer semana, la segunda y así, hasta que el patrón decide que uno ya aprendió, firma el cuadro y da por concluido y aprobado al tema. Tiene 6 meses para completar la carpeta.
Si bien a Kareen le pareció medio pelotudo el curso, porque era sobre todas las tareas que realizaba Juan todos los días, decidió que lo hiciera ya que sin ese curso no podía pasar al otro nivel. Y en ese momento, me invitaron a hacerlo. La verdad, no me interesaba… pero después de decir que me esfuerzo pero soy mala, y que no sé de tambo y bla bla bla , no podía oponerme a la oportunidad de mejorar.
Así que en un tiempito nomás empezamos a estudiar tambo… y a hacer ejercicios de arrear vacas y arreglar alambrados eléctricos… aburrido para Juan… un mundo de aventuras y peligros para mi…
Espero me dejen hacer cosas de diseño en las clases, como cuadros o infografías, o una web. Quizás pueda aprobar el tema de arrear vacas si les hago una animación en Flash mostrando que entiendo el concepto.
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2/12/09
Segunda reunión mensual II
Los Smith en su totalidad (exceptuando el Baby que no estaba y Julia que estaba concentrada en sacarle el borde a un pan lactal) dijeron que me quedara, que iba bien, que iba a mejorar, que era cuestión de tiempo y bla bla bla. Incluso Ryan me dio palabras de aliento y me felicito (no sé por que, si nunca me vio trabajar).
De sentirme la peor empleada y la más inútil, pasé a ser la empleada del mes y centro de felicitaciones varias. Podría decirse que mi carrera en el mundo tambero va bien.
Superado el mal trago, comimos y hablaron cosas del tambo. Como dije, la tarta estaba muy rica, todo muy lindo.
A la hora del postre, mi lemon pie fue totalmente ignorado. Kareen se sirvió, y me dijo que estaba rico. Le dio a probar a Julia, quien puso cara de asco, y se tapó la cara… una crítica culinaria bastante sincera. Juan y yo comimos, y estaba bueno, no estaba empalagoso ni nada. Pero bueno, no sé que pasó con eso. Dejamos la fuente y el lemon pie, y a los días volvió limpia. ¿Lo habrán comido? ¿Se lo dieron a los perros? ¿Se lo dieron a las vacas? Nunca lo sabremos.
El clima de la reunión fue muy agradable. A cada decisión que se tomaba, Smith decía “está bien si Vanesa… está feliz al respecto”, por lo cual debía que decir OK o no a cada tema. Después, me aseguró que en 2 meses iba a ser la jefa. Pero como me dijo alguien, me van a nombrar presidenta del tambo con tal que me quede sentada en una oficina, detrás de un escritorio, lejos de las vacas.
El vaso de agua llegó, obviamente, a la hora del café de la sobremesa. Y gracias a que se lo ofrecieron a una señora que vino a explicarnos lo que íbamos a hacer durante el mes de noviembre.
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31/10/09
Hablemos de negocios
Luego de almorzar, comenzó la reunión mensual del staff. Hasta ese momento no se había conversado mucho, quizás los Smiths entre ellos cosas que no entendimos, pero en sí fue un almuerzo silencioso.
La reunión propiamente dicha fue corta. Nos leyeron los objetivos para el mes próximo (que no entendimos), como iban por ahora los resultados (que no entendimos) y algunas observaciones al respecto (que no entendimos).
Kareen siguió leyendo su lista de “cosas que se hacen en la reunión”, y continuó con la felicitación a su/s empleado/s: Juan fue felicitado por su buen trabajo. Fin de la felicitación.
A continuación, se le preguntó al empleado del mes que le gustaría aprender. Creo que se sorprendieron cuando Juan pidió en inglés aprender a hacer funcionar el tambo (es decir, la máquina) y a tratar las vacas con mastitis, ya que con su poca tendencia a la charla y su tímido uso del inglés eso fue mucho pedir.
Terminadas estas formalidades, nos saludamos y cada uno se fue a trabajar a donde le correspondía. A mi no me felicitaron por nada, ya que mi desempeño no había comenzado (empecé a generar pérdidas materiales, o trabajar como le dicen algunos, dos días después).
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30/10/09
Almorzando con los Smith
Todos los meses, valga la redundancia, se realiza una reunión mensual de staff de la granja Smith. Esta reunión se hace durante el receso del almuerzo, por lo que todos los trabajadores y patrones se reúnen a compartir la comida y conversar sobre el trabajo, el desempeño y esas cosas laborales.
Almorzaron con los Smith (musiquita de Mirtha Legrand de fondo):
Smith, dueño y farmer
Kareen Smith, dueña y farmer
Ryan Smith, hijo de Smith y farmer
Julia Smith, hija de Smith y Kareen, 3 años
Baby Smith (todavía no retenemos en la memoria su nombre), hijo de Smith y Kareen, 7 meses
Natalia Natalia, madre de Kareen, suegra de smith, abuela de Julia y Baby
Juan, empleado y argentino
Vanesa, novia del empleado, franquera y argentinaYo estaba nerviosa, porque no me gusta eso de compartir cosas cotidianas con los kiwis. No me acostumbro a su forma de desenvolverse, no sé que tengo que hacer, o peor aún, que pueden llegar a hacer. Juan creo que estaba un poco nervioso, porque estas cosas son una caja de sorpresas, y uno nunca sabe que es común y que no, o si puede llegar a ofender a alguien con sus costumbres.
Llegamos y media alma se nos volvió al cuerpo. La mesa estaba puesta con varios platos con fiambre, queso, tomates cherry, zanahoria rallada, carne, pepino y un paquete de pan lactal. Todo indicaba que íbamos a almorzar sándwiches armados por nosotros mismos, lo cual implicaba más informalidad y no tener que lidiar con comida que no gusta. Nos sentamos tranquilos, y nos pusieron un plato chico, un cuchillo y arriba de todo, un bol… un tazón sin asa. Obviamente, había algo de su forma de comer sándwiches que no entendíamos.
El tema es que empezaron a pasar un recipiente con una sustancia oscura, semilíquida, que se servían en los tazones esos. Era sopa de verduras licuada o algo así nos explicaron. Como no sabíamos si era obligatorio comer eso antes de los sándwiches, nos servimos, no sea cosa que no comer eso implicara no comer nada más. El detalle fue que cuando nos llegó la sopera, la misma estaba casi vacía, por lo que nos servimos muy poco para que quedara para el resto de los comensales. Ni bien pasamos la sopera, fueron a la cocina y la recargaron.
En fin, comimos la escasa sopa y le metimos mano a los sándwiches. En realidad, al sándwich, porque para cuando pudimos empezar a armarlos ya no quedaba casi pan y nos dio vergüenza. De más está decir que nos cagamos de hambre.
Ryan comió que dio calambre. Tomaba sopa mientras se hacía un sándwich y después mojaba el sándwich en la sopa. Una máquina de comer, pero es como dijo Juan: tiene 18 años y los niños a esa edad comen así. Smith nos enseñó la frase “Excuse my fingers”, que es decir “Disculpe mis dedos (o a mis dedos)”, y se emplea al agarrar comida con la mano de cualquier plato, cosa que hizo sin vergüenza ya que era su país, su casa y su comida, así que llevaba ventaja.
Después de almorzar Smith nos miró y nos ofreció en perfecto inglés kiwi “¿Café o agua?”. Sí… siguen sin entender que necesitamos hidratarnos al ingerir alimentos. Y sí, nos comimos un sándwich de pan lactal sin beber nada y todavía lo tenemos atorado. Pedí agua, y por suerte me trajo un vaso ENORME.
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28/10/09
El método freudiano vs el método Smith
Mi tarea no es sólo acarrear baldes con leche. Tengo que corroborar que los terneros tengan comida, agua limpia y que estén sanitos. También, cuando son recién nacidos o muy chiquitos, hay que alimentarlos con mamadera.
Otra vez, entré en acción. Kareen me explicó como armarles las mamaderas, y que tenía que hacer que tomen cierta cantidad mínima. Easy! Lo saqué al toque. Y ahí fui con una mamadera al ternerito acostado, que apenas se movía. Me puse de rodillas, le abrí la boquita, le daba mamadera, le chistaba bajito, le hacía mimitos… el ternero se rehusaba a ingerir alimento. Mientras tanto, los otros terneros, atraídos por el olor a leche que emanaba de mi ropa empapada por los ya casi 4 litros que me había tirado encima, se me acercaban y me lamían y/o succionaban la ropa, la mano, el pelo. Vane chistaba suavemente, y les pedía que se retiraran. El ternero del piso, al cual debía alimentar, empezó a retorcerse para alejarme, a caminar, a huirme, Mi método freudiano de crianza de terneros basado en la confianza mutua, el respeto y el cariño no funcionaba.
Entonces apareció Kareen, con el método Smith (que en realidad, es el método correcto) y pasó a explicarme. Hay que subírseles encima, agarrarles el cuello con las piernas, y sostenerlo fuerte. Le metés la mamadera medio de prepo, y le movés la quijada para que entienda como succionar. A los 2 minutos el ternero tomaba leche, daba la patita y traía el diario. El ternero se tomó toda la mamadera y se quedó tranquilito. De más estar decir que los otros terneros no se le acercaban porque ella no derrama leche al alimentarlos, así que anda limpia y como recién salida de la peluquería mientras yo parezco una piltrafa y huelo a vómito.
Nota: en esa imagen tierna donde estoy rodeada de terneritos, hay que aclarar que me parece que uno me vomitó en un bolsillo de la campera. Ah! En unos de mis intentos de aplicar el método Patterson, me subí en un torito que era muy grande y casi me lleva a dar una vuelta.
Otra vez, entré en acción. Kareen me explicó como armarles las mamaderas, y que tenía que hacer que tomen cierta cantidad mínima. Easy! Lo saqué al toque. Y ahí fui con una mamadera al ternerito acostado, que apenas se movía. Me puse de rodillas, le abrí la boquita, le daba mamadera, le chistaba bajito, le hacía mimitos… el ternero se rehusaba a ingerir alimento. Mientras tanto, los otros terneros, atraídos por el olor a leche que emanaba de mi ropa empapada por los ya casi 4 litros que me había tirado encima, se me acercaban y me lamían y/o succionaban la ropa, la mano, el pelo. Vane chistaba suavemente, y les pedía que se retiraran. El ternero del piso, al cual debía alimentar, empezó a retorcerse para alejarme, a caminar, a huirme, Mi método freudiano de crianza de terneros basado en la confianza mutua, el respeto y el cariño no funcionaba.
Entonces apareció Kareen, con el método Smith (que en realidad, es el método correcto) y pasó a explicarme. Hay que subírseles encima, agarrarles el cuello con las piernas, y sostenerlo fuerte. Le metés la mamadera medio de prepo, y le movés la quijada para que entienda como succionar. A los 2 minutos el ternero tomaba leche, daba la patita y traía el diario. El ternero se tomó toda la mamadera y se quedó tranquilito. De más estar decir que los otros terneros no se le acercaban porque ella no derrama leche al alimentarlos, así que anda limpia y como recién salida de la peluquería mientras yo parezco una piltrafa y huelo a vómito.
Nota: en esa imagen tierna donde estoy rodeada de terneritos, hay que aclarar que me parece que uno me vomitó en un bolsillo de la campera. Ah! En unos de mis intentos de aplicar el método Patterson, me subí en un torito que era muy grande y casi me lleva a dar una vuelta.
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27/10/09
Cleopatra, la reina del Nilo
Mi tiempo de trabajar comenzó. Ahora, por el momento, ayudo a Kareen a alimentar a los terneros. Así que ese día a las 7am Vane se vistió de paisanita y salió a la guachera a criar guachos grandes y fuertes, que serían el orgullo de los Smith. Kareen explicó todo: se llena hasta acá de leche, se le agrega hasta acá de agua caliente, y se les pone un balde con “mamaderitas” en los corralitos (de ahora en más, los comederos) y ellos toman solos. Easy! Lo saqué al toque. Lástima que olvidó mencionar que los baldes que ella llevaba eran de 20 litros de leche.
De más estar decir que me costó horrores levantar cada balde y moverlo desde donde se cargaba hasta donde estaban los comederos… pero los levanté y los llevé. De más estar decir que los comederos me quedaban un poco altos… pero levanté los baldes de leche hasta esa altura. De más estar decir que de los 20 litros de cada balde, 18 deben haber alimentado a los terneros… y los otros 2 terminaron encima de mí.
Empapé todo: balde, terneros, piso, perro de los Smith que andaba a las vueltas, campera, gorro de lana, bota… todo. Le pedí mil disculpas a Kareen, y le aconsejé alejarse de mis maniobras. Se rió, y me dijo que no había problema. Pero creo que dijo eso porque a fin de mes me va a descontar del sueldo los litros de leche que derramo cada vez que alimento a los terneros. Espero que ninguno muera desnutrido por mi culpa.
Deben saber que se dice por ahí que Cleopatra era muy coqueta y tomaba baños de leche para mantener su piel lozana. Bueno, en unas semanas les diré si los baños en leche son buenos para la piel.
Cuadro de rendimiento Cría de terneros 2009.
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6/10/09
Meet The Smiths
Llegamos a las 19:30hs a lo de Smith para cenar… que para ellos que cenan a las 17/18hs aprox. era como estar trasnochando. Estaba casi toda la familia: la esposa Kareen (se escribe así, porque son complicados para hablar y para escribir por lo visto), el hijo Ryan (que después de verlo escrito en una planilla sabemos que se llama así, porque para nosotros era un sonido parecido a “rshagn”) que tiene 18 años y trabaja en la granja con Smith, otro hijo cuyo nombre no entendimos, no recordamos ni podemos reproducir con un sonido, así que le diremos “sonido extraño”, que era un coloradito que nos miraba y se reía como el rubio de Beavis y Butthead, de 14 o 16 años. Faltaban los dos hijos de Kareen y Smith: Julia de 3 años (colorada) y “Sonido Extraño 2”, de 7 meses y seguramente cuando tenga pelo, coloradito. Los pibes que cenaron con nosotros son de un matrimonio anterior del Smith.
La cena consistió en pork y verduras asadas, las cuales fueron acarreadas a la boca de los kiwis sin mucho protocolo. Estaba rica, aunque con poca sal para nuestro gusto. Durante la cena no ingirieron líquido de ningún tipo, y cuando nos ofrecieron algo de beber (y aceptamos, ya que no habíamos tomado nada en casi 6hs), nos trajeron un mísero vaso de agua a cada uno. Tuvimos que racionarla durante toda la cena, ya que no sabíamos si pedir más sería un insulto o si en NZ el agua es un lujo*.
*Este punto se explicará en “Manual de uso del argentino”
La cena consistió en pork y verduras asadas, las cuales fueron acarreadas a la boca de los kiwis sin mucho protocolo. Estaba rica, aunque con poca sal para nuestro gusto. Durante la cena no ingirieron líquido de ningún tipo, y cuando nos ofrecieron algo de beber (y aceptamos, ya que no habíamos tomado nada en casi 6hs), nos trajeron un mísero vaso de agua a cada uno. Tuvimos que racionarla durante toda la cena, ya que no sabíamos si pedir más sería un insulto o si en NZ el agua es un lujo*.
*Este punto se explicará en “Manual de uso del argentino”
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